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Relatos de diciembre 2016

RELATOS DE DICIEMBRE
    
LA BRIGADA B
    Todo había empezado con una de esas conversaciones en el patio del colegio,un grupo de amigos se pusieron a reflexionar sobre la charla que le dieron la hora anterior sobre el "Bulling". Estos estuvieron gran parte del recreo pensando en como podían ayudar a los niños y niñas que han sufrido acoso. A uno de los amigos se le ocurrió una idea, ¿Porqué no crear una alianza para luchar contra el acoso? Todos, en cuanto escucharon esto estuvieron de acuerdo, rápidamente fueron al director para hacerle la propuesta, este sin problemas le dijo a todos que si. Desde entonces se hacen llamar "La brigada B" y patrullan el patio para saber si hay algún problema.
Escrito por Mario González García (1º ESO E)

EL SECUESTRO
    Todo había empezado con una de esas conversaciones en el patio del colegio. Yo pensé que como siempre sería una chorrada cualquiera que se había inventado Ramón, pero no esta vez hablaba Lucas un chico muy tímido poco hablador era demasiado vergonzoso. Me resultó extraño escuchar su voz era una voz apagada a la vez ronca.
Habla de que la noche anterior hubo un avistamiento en el cementerio de la ciudad, a la 1:30 de la madrugada, decía que lo sabía pues su tío trabajaba allí y que era como una especie de zombi ¿zombis? ¿Aquí? Me quedé anonadado.
Decían que iban a ir a investigar esa misma noche yo como niño que era me apunte a la aventura recuerdo que era un viernes 13 y ya eso era la repanocha zombis y viernes trece.
Hace 20 años todo el mundo estaba obsesionado con la resurrección de los muertos, pues Michael Jackson hizo un video clip relacionado con el tema y como era el rey del pop…. no se hable más.
    De camino al cementerio, que estaba a las afueras de la ciudad, todos estábamos muy nervioso pues, no sabíamos si en realidad nos íbamos a encontrar algo y si lo encontrábamos ¿que sería?
Esa noche, Mateo, Luis, Ramón, Lucas y yo nos quedamos en la casa de Lucas, su madre, María estaba sorprendida pues su hijo nunca se había relacionado con nadie, estaba demasiado nerviosa no paraba de preguntarnos si teníamos hambre, que si queríamos jugar a algún juego… Después de 1 hora su madre se fue a dormir, y nosotros aprovechamos para salir de la casa.
Ya estábamos a las puertas cuando un escalofrió nos recorrió todo el cuerpo de repente vimos que a lo lejos se veía una luz parpadeante que cada vez se hacía más grande y más. Cuando ya estaba dos pasos de nosotros descubrimos que bajo una capa negra se escondía el tío de Lucas era bastante majo, al contrario que Lucas, no era para nada vergonzoso nos llevó a los cinco a una caseta que estaba al fondo del cementerio. Todos estábamos muy asustados, sin embargo Pedro que era así como se llamaba el tío de Lucas iba muy tranquilo como si fuera su casa.
    Al llegar a la caseta después de un paseo muy angustioso nos ofreció chocolate caliente, todos dijimos que no pues María nos había cebado con todo tipo de comida. Él se sirvió en una taza blanca y nos explicó lo vio la noche anterior.
    Al parecer en uno de sus paseos por el cementerio vio a un hombre vestido entero de negro se acercó a la tuba de una señora llamada Carmen Flores y con un pico rompió el mármol que tapaba el ataúd, corrió hacia el para detenerlo pero de un golpe por la espalda calló noqueado al suelo, por lo que sospechábamos que eran 2 personas. Dice que cuando se despertó vio el mármol estaba roto y el ataúd vacío. Cuando se volteo vio el cuerpo de Carmen andando pensó que era una pesadilla y corrió a la caseta. Yo le pregunte que porque no llamó a la policía y nos llamó a nosotros. Dijo que no quería que le despidieran y que intenría solucionarlo con nosotros.
    Estábamos en Rusia. A la media hora de estar despiertos la furgoneta paró y nos bajaron en una casa rural muy antigua allí, nos bajaron asotano en el que nos ataron a una silla, de que ya estábamos atados uno de los rusos descubrió mi móvil me empezó a gritar, Lucas se puso a llorar desconsoladamente dijo que él tenía la culpa de todo, yo intente animarle.
    A mi eso me resulto extraño pero lo creí. A la media hora nos fuimos a donde ocurrió todo en efecto la tumba estaba abierta, si era una broma de Lucas había llegado muy lejos, a los pocos minutos ya era la 1:30 de la madrugada, el reloj de la plaza del pueblo sonó como siempre. De la nada vimos aparecer a un hombre encapuchado todo vestido de negro y detrás suya otros dos más. Uno de ellos el que parecía más fuerte llevaba el pico y otro un maletín negro.
Nos dispusimos a atacar cuando de repente detrás nuestra aparecieron otros dos era imposible que nos hubieran visto pues estábamos detrás de la esquina, tendrían que haber venido de detrás nuestra, Pedro intentó defendernos pero de un empujón lo tiraron al suelo y de una señal llamaron a los demás, nos metieron en una furgoneta, nos durmieron y cuando nos despertamos estábamos metido en una caja de madera y a 9.780 kilómetros de nuestra casa.
    Al día siguiente Ramón le contaba a todo el mundo lo sucedido. También leí en el periódico lo que nos había sucedido, ¿nos haríamos famosos? A mí la fama no me gusta pero un poco nunca viene mal ¿no?
    El ruso me quito el móvil y llamó al primer número le pareció que resultó ser el de mi madre, según me contó ella, durante mi secuestro, antes de informar a las madre de mis amigo llamo a la policía que no pudo hacer nada porque era internacional. 
El jefe de los secuestradores habla un poco de español. Y a los días de estar secuestrados volvieron a llamar a mi madre angustiada le dijo que por favor no nos hiciese nada él dijo que ocurriría nada si pagaba 30.000€ o le entregaba en mano una medicina que solo se conseguía en España. 
    Cuando llegamos todas las madres nos estaban esperando en la puerta del cementerio, sus ojos estaban enmarcados por unas ojeras muy pronunciadas, al verlas a todos se nos saltaron las lágrimas. 
    Mi madre a la semana llamó que había conseguido la medicina y que el intercambio se haría en el cementerio. Nos volvieron a dormir, pero antes de dormirme me fije que de la mala alimentación todos estábamos en los huesos. Cuando sentí que la mano del secuestrador me soltó, corrí hacia mi madre desbocado.
    Mi madre se adelantó ante todas y le entrego una bolsa cuando el ruso la cogió salieron policías especializados de todas partes los secuestradores estaban obligados a soltarnos pues los policías los ganaban por número.

Escrito por Juan Ángel González (2º ESO A)
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