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Relatos de marzo de 2017

 Parecía un día normal, uno de tantoslunes de cualquier semana. Me levante y desayune. Me vestí y prepare la mochila para ir al instituto. Me di cuenta de que ya era la hora de irme al instituto hasta que me monte en el coche y ¡no arrancaba!tuve que irme andando y llegue a las 8:30!Corrí hacia el instituto y justo al entrar me encontré al jefe de estudios. Este no era mi día. Fui a clase después de que el jefe de estudios hablase conmigo y cuando llegué me echaron fuera y mi profesor me escribió una nota para que la firmasen mis padres. Después en geografía al sacar el libro vi que no tenía los deberes hechos y me pusieron un negativo.¡Vaya dia! Después en clase de mates miré en la mochila y en toda la clase porque no tenía el libro de mates...Cuando volví a casa mis padres me castigaron durante una semana, y encima no podía ni ver la tele, sólo estudiar o leer un libro. Vaya aburrimiento. El martes nos dieronn una justificación para ir a una excursión y mis padres me han dijeron que no podía ir porque estaba castigado...Les supliqué pero no sirvió de nada. Estuve toda la semana sin salir de casa. Febrero no es mi mes.

(Escrito por Jesús Palmerín, 1º ESO D)


Parecía un día normal, uno de tantos,  hasta que llegue a mi instituto. Solo fue llegar a clase y ver a mi profesora, esa a la que adoramos. Dijo: os voy entregando los examenes(yo obviamente pensando en mi suspenso) cuando me lo dio, vi la nota (asustado) era un 10. Naturalmente no me lo creeia. Después, gané un concurso literario, ese día me estaba resultando maravilloso. Cuando llegué a mi casa, mis padres me habían preparado mi plato favorito. Y de repente, me desperté, todo fue un sueño, un simple y maravilloso sueño.

(Escrito por Lola López, 1º ESO D)

 Parecía un día normal, uno de tantos, pero lo que yo no sabía que iba a pasar es que me convertiría en mago. Era una mañana de abril y, ese mismo día era mi cumpleaños. Como siempre, salí a correr alrededor de una hora. Cuando llegué a casa me duché y me puse a jugar. A la hora del mediodía me dieron los regalos junto a la chimenea: una camisa, un juego de mesa, un juego de la play...todo normal. Pero de repente, una carta bajó por la chimenea. En su exterior ponía "REAL ACADEMIA HOGWARTS" yo no sabía lo que era, así que la abrí, en ese instante salió un enano de ella y me dijo que la leyese, le hice caso: "Querido señor Jorge, le comunicamos que le hemos aceptado en nuestra academia" Yo no lo podía creer, ni tampoco mis padres. No sabía qué decisión tomar si aceptar o no, pero finalmente decidí ir. Lo que decantó mi decisión fue el intenso deseo de convertirme en mago.
    Legué a Londres y nada más llegar me dieron una lista de materiales necesarios: varita, lechuza....muchas cosas.. Cuando ya tenía todo llegamos a la academia y me hicieron un estupendo recibimiento.
    Dos años después fui expulsado de Hogwarts por hacer magia negra. Me arrepentiré de aquello el resto de mi vida.
(Escrito por David Garrido, 1º ESO E)


 Parecía un día normal, uno de tantos, salí a la calle para poder oír a los niños jugar, oler la dulce brisa de los pasteles de la señora Rofendor (mi vecina) y disfrutar viendo los peces bajo el agua cristalina del riachuelo que dividía el pueblo en dos .Era un día completamente normal, como cualquier otro.Me vestí, cogí el maletín y me marché .En cambio, cuando me disponía a salir de casa empezó a sonar ese terrible zumbido que nadie quería escuchar; nos metimos en el refugio más cercano ,se me olvidaba algo, estaba casi seguro . Mi hermano. Era mi hermano .salí disparado hacía la puerta .Lo vi .Estaba bien ,aunque en su cara se podían distinguir gotas de sudor completamente cristalinos y temblaba tanto que era casi irreconocible . Susurró algo que no pude oír bien ,y seguidamente gritó ¡ una mina ! y tras esas palabras levantó su pie derecho y todo salió disparado por los aires. Cayó en el riachuelo, pero ya no era él . era su cuerpo . -Oye ,abuelo , despierta-. me decía una voz completamente desconocida. Ahora era distinto , estaba en un cuarto pequeño y sencillo.En el había una pequeña mesa redonda con cuatro sillas alrededor. me miré al espejo, ya no era un niño ,era un hombre viejo con cara de forma redonda y poco pelo, o más bien nada. -abuelo ¿qué día es hoy? me pregunto la misma voz . -diez de enero de 1960- respondí y todas las caras desconocidas se empezaron a lanzar miradas . 
(Escrito por María Guisado, 1º ESO E)

NO LO OLVIDARÉ EN MI VIDA

 Parecía un día normal, uno de tantos. Yo como todos los día me desperté y me fui al colegio . Sonó la campana ,ya se había acabado el colegio por ese día . Todos salimos corriendo . Cuando salí vi a mi abuelo , al principio me extrañe y le pregunte : - ¿Qué pasa abuelo ? Me miró con ojos llorosos y me dijo : -Nada que mamá esta un poco malita -Pero ¿Qué le pasa ? -dije yo asustada -Que está en Badajoz porque tiene un bichito en el cuerpo -dijo casi llorando -Pero ¿esta bien no? -Sí,  tú tranquila -dijo mi abuelo-después, por la tarde llegó mi madre . Se notaba que había llorado y le pregunté : -Mama ¿ya te han quitado el bichito ? -No cariño -me dijo ella -y entonces, le pregunté yo- ¿ qué era ? - En ese momento mi madre me lo explico y como yo tenia seis años, la verdad es que no me enteré muy bien porque me dijo : -Mira cariño yo tengo un bichito en el pecho, a eso se le llama cáncer de mama (en ese momento mi madre se puso a llorar) . Yo no sabia qué hacer porque no sabía que era es . Le tenían que dar medicamentos .Cuando pasaron tres años mi madre se fue corriendo a Badajoz porque un cable de unas cosas que le pusieron en los pechos se rompió y casi le daba al corazón . Yo no sabia que se podía morir por eso .Pero al final todo salió bien . Pasaron ya cinco años y fue la prueba final de la guerra que estaba sufriendo mi madre . Ese mismo día le ponían los espansores . Al final de la operación mi madre nos llamo a mi hermana y a mi y llorando de alegría nos dijo que ya se había acabado todo, que ya estaba bien . Yo me puse a llorar por que ya entendía lo que le había pasado a mi madre, pero mi hermana todavía era pequeña como para saberlo . Así fue como aquel día me cambio la vida . No lo olvidare jamás . 
(Escrito por Cristina Olivera, 1º ESO E)

     Parecía un día normal, uno de tantos. . Esperaba en la estación de tren. El medio de transporte en el que viajaría partiría a eso de las cuatro y media. Le esperaba un largo viaje. Estaba acostumbrada, era algo que solía hacer muy a menudo: viajes de tres, cuatro, cinco horas. Aún no había llegado nadie. Sentía que alguien la observaba. Echó la vista atrás para asegurarse de ello. No, no había nadie. Solo estaba el señor que vendía los tiques. Al cabo de un rato, llegó una señora muy alta, cuyo rostro se escondía bajo un gran sombrero. Se acercó a la chica, y ambas subieron al tren. Ella aún no lo sabía, pero aquella señora era su madre, su madre biológica.
(Escrito por Emma Pacheco, 1º ESO E)
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