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Relatos: Febrero 2017


    En aquel momento supe que era la última vez que sentiría ese dolor por una persona. Al día siguiente me desperté y eran las 7 de la mañana: por desgracia, mis padres no cambiaron de opinión y no pude hacer otra cosa que obedecer. Eran las 9 e íbamos a salir, pero en ese momento nuestro camión de mudanzas fue rodeado por multitud de gente, y entre ellos, ella; tuve un momento para saltar el muro de mi casa y darnos nuestro último beso. Estuvimos hablando 5 o 10 minutos de como nos iría la vida, yo en América y ella aquí, en España, pero al momento escuché a mi madre dar una voz para buscarme, y fue el momento de la despedida. Con llantos nos despedimos con el último beso.
    Pasados 20 años yo ya había acabado mi carrera de medicina y cogí un avión para volver a España a visitar a la gente que todavía se acordaba de nosotros. Al llegar al vecindario fui a casa de ella, la casa seguía como siempre; llamé al timbre pero no me contestaron, y llamé otra vez, pero tampoco abrió nadie, así que , viendo que la puerta estaba entreabierta y la luz encendida, decidí entrar, y allí estaban sus padres que me reconocieron pero... al preguntarles por ella, esa felicidad que tenían en sus rostros al verme fue apagándose hasta llegar a descomponerse en llanto. Minutos después yo estaba igual que ellos ,destrozado, con ganas de morir.
(Escrito por David Garrido 1º ESO E)


    En aquel momento supe que era la última vez que los veía. En aquel entonces el barco estaba a merced de las olas enfurecidas sin un rumbo fijo al que ir. Una franja de luz pareció partir el cielo en dos y rompió la vela de nuestro barco. Parecía que todo estaba en nuestra contra. Un grito fue ahogado por el rayo. Era el del capitán indicando que cogiésemos las últimas barcas que previamente salvarían nuestras vidas, pero no fue así. Yo, lamentablemente fui el único superviviente de aquella catástrofe que nunca olvidaría hasta el día de hoy. 
(Escrito por Miriam Merino 1º ESO E)


     En aquel momento supe que era la última vez que la volvería a ver hasta dentro de mucho. Lo sabía. Sus lágrimas, su expresión, lo decían todo. - No es fácil poder ver diariamente a una amiga que vive a más mil kilómetros de ti, no es nada fácil. Se decía Jimena con las lágrimas entre sus ojos tras haberse despedido de Claudia. Era consciente de la situación y cada vez que pensaba en esto se ponía peor. Era una sensación de rabia, y tristeza a la vez lo que sentían ellas dos. -Podremos con esto. Se repetían Jimena y Claudia a sí mismas una y otra vez, ya que esas fueron las últimas palabras que se dijeron una a la otra el último día que estuvieron juntas. Siempre hablaban por videollamada, donde se veían cara a cara a través de una pantalla, claro. Así pasaban días y más días. 8 meses, sin verse, sin poder abrazarse... Demasiado duro se les estaba haciendo todo esto. Hasta que un día Jimena tuvo una ocurrencia. -Y si me saco un billete de avión y me voy a verla, así de sorpresa. Pero claro todo esto dependía de sus padres, de si le dejaban o no. Jimena había intentado hacer esto muchas veces, nunca conseguía convencerles, pero nunca se daba por vencida. Ella volvió a intentarlo, y la respuesta inesperada de sus padres fué la siguiente: -Sabemos que tu mayor deseo es volver a verla, nunca nos has convencido, pero como tu cumple está a la vuelta de la esquina, te sacaremos un billete de avión para que después de tanto la puedas volver a ver. Jimena no cabía en si misma, no se creía que después de tanto la volviese a ver. Tuvo que ponerse en contacto con la madre de Claudia para comunicarle su llegada y que iba a ser en forma de sorpresa. Los billetes ya estaban sacados, justo al dia siguiente el avión iba a despegar de Barcelona para ponerse rumbo a Milán, allí estaría Claudia después de tanto. Llegó el día, Jimena en el avión ya montada rumbo a Milán. Tras su aterrizaje, Jimena había planeado que la madre le tapase los ojos con un antifaz y se la llevase al aeropuerto, así que cuando Jimena aterrizara ella sería la que le quitaría el antifaz y de esta forma Claudia se llevaría la sorpresa. Llegó la hora, la puerta a la que daba donde estaba Claudia se abrió, Jimena salió corriendo a quitarle el antifaz de los ojos a Claudia. Se lo quitó, Claudia de que la vio pegó un chillido y las dos rompieron a llorar de la emoción. Jimena y Claudia, luchadoras. Disfrutaron dos semanas inolvidables, y eso si las dos juntas.
(Escrito por Blanca Ollé 1º ESO E)

   
 En aquel momento supe que era la última vez, le agarré con fuerza la mano y acerqué con sigilo mi boca hasta su oreja. Le dije algo casi de forma inconsciente, no me acuerdo que era pero dejó marca en su cara atónita. Sabía que este amor era imposible pero era demasiado fuerte como para dejarlo pasar. En ese instante de duda acerque mis labios a los suyos, me daba igual que los que pasaran por allí me miraran con cara rara yo estaba en mi propio mundo ajeno a todo menos a él. La despedida fue más larga que 1000 años y subido ya en el tren me dijo: - Hasta luego- dijo con una lágrima brotando de sus ojos. Se fue alejando el tren lentamente, yo conteniendo las miles de lágrimas. -I LOVE YOU- dije en un susurro ahogado por el ruido ensordecedor del tren de mi perdición.

(Escrito por Lara Mayoral 1º ESO E)

    EL ADIÓS
    En aquel momento supe que era la última vez,La última vez que la vería . La última vez que escucharía sus palabras . Y yo en mi cabeza me preguntaba por qué . Mi madre se trasladaba aquella misma tarde a Madrid por cuestiones de trabajo , ya que le ofrecían uno bueno y muy bien pagado . Cuando llegaron las seis de la tarde , me entró la pena de todas las despedidas . Mi madre ya se encontraba en la puerta de la casa con el equipaje , cuando de repente le sonó el teléfono móvil , que se encontraba en el bolsillo de su abrigo . Pocos minutos después , dejó el móvil , y se lo metió en el bolsillo . Yo no aguantaba más la incertidumbre , y fue entonces cuando mi madre me dijo lo que habían estado tratando . Tras escuchar sus palabras me quedé petrificado, no podía creer lo que había dicho . El mismo trabajo que le habían ofrecido en Madrid , lo iba a realizar en la misma ciudad en la que vivíamos , Mérida , por lo que no tendría que trasladarse . Esa noche fue la más feliz de mi vida y dormí abrazado con mi madre , pensando en lo que haríamos el día siguiente.
(Escrito por Marcos Rodríguez 1º ESO E)


JARDÍN ROSADO
En aquel momento supe que era la última vez, la última vez en ese paraíso floral, la última de las miles de visitas al jardín de rosas y amapolas, la última vez en mi mundo encantado. Dí una vuelta nostálgica por esos corredores sin fin viendo y recordando los últimos dos años, los mejores años de mi vida. Llegué al punto cumbre de mis recuerdos, la fuente de rosas. La fuente donde había descubierto el amor junto a Lucía, que yacía inerte en un ataúd en frente de la fuente. Las rosas se habían apoderado del ataúd, dejando a entender que nadie tocaría a Lucía jamás. Me alejé despacio como queriendo dar a entender que ese era mi lugar y que nadie me echaría de allí. No. No lo haría. Nunca, me quedaría. Dejé atrás todo, trabajo, amigos... absolutamente todo. Para estar con Lucía. Para permanecer con el amor de mi vida.
(Escrito por Lara Mayoral  1º ESO E)


En aquel momento supe que era la última vez, la última vez que veía a mis amigas con vida. El taxista pegó un volantazo para no atropellar al perro que se encontraba en la autovía, haciendo que cayésemos por un barranco. Lo último que recuerdo, fue el grito de mi amiga Yaiza, a partir de ahí vi todo borroso, empecé a gritar, salí arrastrándome como pude del vehículo accidentado, no podía andar, solo veía sangre y trozos de cristales. Cogí mi teléfono y llamé a mis padres para que no se preocupasen por mi, después del 112 llamé a los padres de mis amigas y les conté lo ocurrido. A lo lejos se oía una sirena, cada vez sonaba más fuerte... Me desperté, era la alarma, llegaba tarde a clase.
(Escrito por Raquel Rodríguez 1º ESO E)

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