Semana del libro

UNA HISTORIA DE MUCHAS
A partir de los libros favoritos de los alumnos ha surgido una nueva historia.
VIERNES
A las seis de la mañana del 22 de marzo, comenzó a llover.

Se quedó paralizado mientras lo contemplaba,  el túnel terminaba en otra cueva más oscura. Era casi la hora de la salida y seguían en el interior - ¿Aún quieres seguir adelante?- dijo al entrar,  ¡Va, chicos… ! gimió Ana. - ¡Oh, no, hemos quedado atrapados! - ¿Estamos en peligro? el corazón le dio un vuelco.

Volvieron sobre sus pasos con mucho cuidado, a través de cuevas y túneles sinuosos - ¿habéis oído? dijo señalando un pasadizo de piedras que era el único camino. De repente, sonó un relámpago, estalló una tormenta.

Al cabo de cinco minutos, llegó un lobo de pelaje blanco como la nieve. Ana lo miraba con incredulidad, aturdida por el miedo - ¿Qué haces aquí?. Después de un silencio se  largó.

Siguieron adelante y encontraron un laberinto de blancas rosas.-Supongo que hay muchas cosas por ahí que aún no hemos visto- gritó Luh, con el viento golpeándole en la cara. No podían dejar de pensar en la noche que se acercaba. El camino a través de la niebla se les hizo más largo de lo que imaginaron.

Faltaba poco para la medianoche. Sobre una puerta vimos (vieron) muchos carteles amenazadores- Seguían sin ver ni oir a nadie.  Al final del largo pasillo introdujo la llave en la vieja puerta de madera. - Bueno, ¿entramos?- Ejem,sí,yo...quizá… puede que…. . Se daban cuenta de que las cosas estaban empezando a complicarse, pero no era el momento de echarse atrás. Se oyó un clic y abrieron la puerta con un leve empujón.

Era la salida del túnel, por fin. La lluvia del día anterior había terminado. El sol intentaba salir entre las nubes negras.

Aparcada en la cuneta, conmovida y afligida, su madre daba salida a su congoja secreta.- ¿Todo ha ido bien? Me preguntó ella al verme llegar.

-¿¡ Y se puede saber por qué hicistéis todo esto!? - preguntó su padre-. ¿¡Es que os habéis vuelto locos!?

Había llegado el momento de decir la verdad. Tras todos los besos, abrazos y arrumacos que siguieron que no fueron pocos, Sarinha se vio obligada a contar la misma historia que ya había relatado antes Luh, pues querían saber sus peripecias también por ella.

Era una noche cálida y pegajosa. Los bosques estaban oscuros, las luciérnagas parpadeaban.

Tragó saliva. Por fin, se enfrentaban cara a cara. Sabía que no le quedaba mucho tiempo, miró a su madre con expectación.

De repente, se hizo un silencio,

-Hola Jacob- susurró la voz tras los labios gelatinosos.

- Mátame a mí, pero a él no-, durante unos segundos pareció que funcionaba, sus ojos brillaron de un modo especial.

-Pero... no es posible, mi carácter me ha sido dado tal cual es,- temblaba violentamente y le costaba estarse quieta, por lo que cerró los ojos para no ver aquellas garras de luz.

- Estoy deseando terminar con esto de una vez-  Escuchó un estallido de cristales que provenía de la terraza del salón, y supo que su vida estaba en peligro.

Iba a decir algo,  pero una voz altisonante y educada la detuvo - ¿Qué importancia puede tener la vida de un chico para usted?. Había una puerta de dos hojas en la entrada y detrás de la puerta una enorme cortina que impedía ver nada y lo aprovechó para escapar. -Corred, corred-chilló Victoria, al ver que se había quedado atrás.

-No podemos quedarnos aquí, vámonos, ella puede volver en cualquier momento-  

La atmósfera estaba cubierta con una franja blanca de aspecto deslumbrante.

Con el arma en la mano, se adentró en el recinto, abrió las rejas de la puerta de par en par, sacó sus dos pistolas al mismo tiempo.

De repente, alguien gritó: - ¡ Todos fuera!, ¿Hay alguien ahí?-.

- ¡ Harry, si consigues atraerla hasta aquí saldremos y nos encargaremos de que no pueda escapar, nosotros vamos a seguir explorando por ahí- Harry corrió a la ventana y vio que la reja había quedado colgando a solo un metro del suelo. Así que dio el primer paso. Sin pensárselo más. Siempre que había un camino, por él se llegaba a alguna parte. No se precipitó, nada de correr. No tenía ni idea de donde pudiera estar.

-¡Ahí está! ¡Ahí! ¡Ayuda, ayuda!-  pedía Harry enloquecido- ¡Que alguien me ayude!

- No deberías haberme seguido- dijo (ella) sin ira en la voz.

Y en ese momento ,alguien le pegó un tiro en la frente, pero en el instante final, Amaranta no se sintió frustrada, sino  por el contrario liberada de toda amargura.

Durante un segundo todo se iluminó, luego se puso otra vez negro como boca de lobo, y el grito de angustia de los niños quedó ahogado por el fragor de un trueno.

No muy lejos de ellos se encendió un poderoso reflector y volvió a apagarse y entonces oyeron una voz que ladraba breves órdenes. Al poco, la ambulancia enfiló la carretera y se acercó a la casa.

Contuvo la respiración: uno, dos, tres segundos -Esta noche han sucedido muchas cosas- dijo con su voz estridente- Nunca volverás a pasar por lo que has pasado, saldremos de esta- Becan no se da la vuelta para contestar, no quiere que lo vean llorar.

- Ha terminado todo bien, gracias por ser el mejor amigo que nunca he tenido.

- Descansa un poco, estamos a salvo.














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